miércoles, 26 de septiembre de 2012

Empiezan por A...

Mucho tiempo llevo queriendo escribir sobre esto, pero por mucho que lo intento, no me vienen las palabras adecuadas... y ahora lo entiendo, no hay palabras para describiros.

Algunos lleváis toda la vida a mi lado, otros os sumasteis al carro a mitad ella, con cada etapa que pasaba, aparecíais unos pocos de vosotros, porque no todos se quedan, no todos merecen la pena. Algunos vinisteis, hicisteis vuestra función para conmigo y desaparecisteis. Algunos estuvisteis ausentes un tiempo (quizá demasiado largo), pero al fin volvisteis (o volví), espero que para quedaros.

No voy a hablar individualmente de cada uno, pero espero que os identifiquéis con cada parte del texto que escribo...

Disculpad que escriba esto ahora que algunos de vosotros ya no estáis a mi lado, pero es ahora (a mis 24 años) cuando creo que tengo la suficiente sensatez y madurez para reflexionar sobre este tema. Cuando eres pequeño tienes un millón de amigos y cada uno de ellos te aporta algo, uno te da chuches, otro te hace los deberes, otro te deja elegir primero en el equipo, otro no te pilla cuando jugáis al escondite, etc.
Conforme vas creciendo, tus inquietudes y necesidades también lo hacen, por lo que debes ser más selectivo, buscas amigos a los que les guste lo mismo que a ti, amigos con los que hablar de chicas, con los que salir a ligar, con los que salir a hacer deporte, con los que te sientes a gusto tomando una CocaCola, con los que puedes contarles tus secretos, con los que te pueden ayudar a encontrar una respuesta...
Sigues creciendo y cada vez necesitas más, gente que "te llene" como se suele decir, ya no los necesitas para pasar el rato, son algo más. Algunos de esos incluso llegan a ser tu pareja por un tiempo, algunos vuelven a ser tus amigos, otros cambian radicalmente y desaparecen del mapa, otros hacen lo propio y vuelven a aparecer. Es un constante ir y venir de personas, que, por una razón o por otra, han llegado a tu vida, te han ofrecido lo mejor de si mismos y no esperan nada de vuelta. Esos son lo que llamamos amigos. Y esos son los que se cuentan, casi, casi, con la palma de una mano.

Los amigos, pese a la distancia, son siempre amigos, algunos incluso hermanos. Podrían pasar años sin hablar con uno de ellos, que si de verdad es un amigo, no habrá pasado el tiempo entre vosotros. Evidentemente los hay de todos los sexos, los hay dentro y fuera de la familia, los hay de miles de colores y de miles de sabores, los hay cerca y los hay lejos (far, far away). Lo que importa es encontrarlos, identificar a cada uno de ellos, conocerlos, aprender de ellos y potenciar su virtud más grande: levantarte el ánimo, hacerte reír, hacerte sonreír, ponerle banda sonora a tu vida, hacer que te superes cada día un poco más, hacerte replantear tus ideas y ser mejor persona...
De cada una de ellas, de vosotros mejor dicho; he recogido un granito de arena, de cada uno de vosotros he absorbido un cacho de vuestra esencia, de cada uno de vosotros me he ido componiendo para ser quien soy. Si no os lo he dicho ninguna vez, GRACIAS.

Evidentemente no estoy completo, tengo 24 años y me quedan muchos huecos por llenar, algunos de vosotros vendréis y os iréis, otros os quedaréis, otros volveréis, como todo en esta vida, yo sólo espero poder seguir aprendiendo, a pasos agigantados, de vuestras virtudes. Si no es hoy, será mañana.

Os echaba de menos. Os quiero y os necesito.


...terminan por MIGOS.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Experiencias positivas del verano 2012.

Os recopilo las historias y experiencias positivas que me ha dejado este Verano 2012, que, aunque muy diferente al resto, puedo decir que "no ha estado mal".

Esperemos que septiembre traiga algo más que una triste despedida. Todo pasa por algo. (o eso dices siempre)




Experiencias positivas del verano (PARTE I) 


Se llama Ximo, tendrá unos 60 años, aunque físicamente pueda tener 35. Según me ha contado, él antes era crupier en el casino, allí conoció gente de la que ahora ya casi no se acuerda. Ahora es encargado de mantenimiento de las pistas, jardinero, fontanero y lo que le pidan. Cuando habla, la experiencia te inunda y sus manos temblorosas y su cigarro rubio, junto con su mirada perdida, te cuentan historias maravillosas, te dan consejos que ahora no puedes valorar, pero que sabes que en un futuro lo recordarás, recordarás a ese viejo que se sentaba a tu lado a fumar y te hablaba del pasado, de su pasado y de tu futuro, de tus posibilidades y de todo lo que te quedaba por hacer.

Cuando se acerca, yo me dedico a escuchar, porque siento que me faltan tantos conocimientos que de él solo puedo absorber. Soy feliz a su lado. Escuchando años de experiencia y sabiduría. Me encanta aprender de esta gente... y sólo llevo aquí dos semanas!!

G. 


Experiencias positivas del verano (PARTE II) 


Carla y Ana corretean por el bordillo, perseguidos por él, que no sé cómo se llama. Juegan a ser sirenas perseguidas por un malvado que las empuja cuando están fuera del agua y se ayudan entre ellas para escaparse de él. Abundan los "vale que yo...", "vale que ahora éramos.." y se les ve radiantes. 
El sol de las 19:30, el calor, los reflejos de luz en la piscina... me teletransportan a un pasado feliz, en el que la única preocupación era tener 5 minutos más para jugar, aquella época en la que el juego con cualquier cosa nos hacía feliz, que las heridas se curaban con un soplido y cualquier niño se hacía enseguida amigo. (¡se llama Yago, lo acabo de oír!)
También hay unos chavales, más mayores que Carla, Ana y Yago, estos son ya adolescentes, hay una pareja entre ellos, Mateo y Alba, también me traen muchos recuerdos, tantos que se me amontonan e los dedos y no doy a basto para escribirlos... los escribiré en otra ocasión. Cierro los ojos y me vuelvo a teletransportar, esta vez menos años atrás, pero una época igual de feliz que la de Carla, Ana y Yago. En esta época nuestras preocupaciones se basaban en el amor, si tal me quería si a cual le gustaba, etc... Queríamos sentirnos queridos y querer, querer a tope. Creo que en esta época es en la que más se quiere. Como dice un dicho (valga la redundancia), al primer amor se le quiere más, a los demás se le quiere mejor. Yo lo aplico no a los amores, sino a las épocas. En la época de Mateo y Alba se quiere más, en las demás épocas se quiere mejor.
Pasa la jefa y me despierta, me devuelve a este momento, son las 19:38 y en 20 minutos termina mi jornada, hoy ha sido un día largo, me he entretenido mucho con Candela, Adriana y Carlos, los tres hermanos pero los dos últimos mellizos, os hablaré de ellos en otra ocasión, me da a mí que los voy a ver bastante por aquí...

G. 


Experiencias positivas del verano (PARTE III) 


No me gusta escribir "después de" pero hoy lo haré, porque no he tenido tiempo para escribirlo en el momento en el que me llegaba a la cabeza. Os pongo en situación, estaba yo sentado en mi sillita, acompañado por Lidia y Kay (¡gracias por venir!) cuando se me ha acercado él, el abuelo de Sofía, una enana guapísima, con un pelo de leona y las uñas pintadas de azul y rojo que hoy traía una pistola de agua y se lo ha pasado bomba en la piscina... ¡vale, vale, no me desvío del tema! Pues resulta que este hombre, que sabe mucho de tenis pero muy poco de fútbol (ha llamado Reinaldo a Cristiano Ronaldo y "el bajito este del Barça" a Messi) me ha estado hablando de la chica que gime (si, si, como lo oís) cuando juega al tenis y que se pasa mas de 5 horas al día entrenando, pues resulta que esta chica, que no tendrá más edad que yo, es la número 108 del mundo, a lo que el abuelo de Sofía me ha dicho que en ese puesto ya se puede vivir MUY bien (patrocinio de marca de ropa, de marca de raqueta, aportación de la WTA, más los premios de los torneos) también me ha estado contado que ha sido entrenador de tenis durante muchos años, que conoce íntimamente a Feliciano y a algunos otros tenistas, me ha nombrado mil millones de tenistas profesionales conocidos, hemos estado hablando de las barbaridades de dinero que manejan, del nivel de vida en el que se mueven y de lo desorbitado que puede parecernos a nosotros. En resumen y para que entendáis todo lo que me provocan este tipo de conversaciones, me encanta escuchar a gente (en especial de avanzada edad) contando(me) historias de temas que les apasionan, realmente disfruto con ellos tanto como ellos disfrutan cuando me lo cuentan. Lo vivo tan fuertemente como ellos mismos, aprendo y me divierto, me siento tan afortunado de poder escuchar estas historias...
Por cierto, no todas las experiencias del verano van a ser positivas, hoy me han abierto el coche, han roto la ventanilla del coche, la pequeña de delante del retrovisor, pero no han robado nada. Qué le vamos a hacer, en esta vida tiene que haber de todo.

P.D: he vuelto a jugar con Carla, Ana y Yago, hoy me han puesto al día de sus vidas amorosas, Carla tiene "un amigo" pero no son nada más porque son muy jóvenes (vaya sensatez), Ana es feliz sola, no necesita novios y Yago... ¡vaya ficha, ha tenido más novias que yo en toda mi vida y sólo tiene 7 años! ;) cada día me gustan más estos chicos... ¡Ah! ¡Yago me ha dicho que tengo que jugar con ellos obligadamente porque son mis mejores amigos de la piscina! ¡Jajaja! 

G.


Experiencias positivas del verano (PARTE V) 


Álvaro, David, María, Lucia y Eva son "socios antiguos" aunque son jóvenes, pero ya me avisaron de que vendrían. Se pasan todo el verano aquí y, como dicen sus padres, (entre primos, tíos y amigos son unos cuantos...) parecen gitanos. Cuando los veo, por ejemplo hoy (viernes 13 de julio), me traen muchos recuerdos de Moraira y de cuando éramos pequeños y jugábamos los primos juntos, cualquier cosa valía, cualquier juego se jugaba, cualquier tontería era risa asegurada... Ellos son 5, nosotros éramos muchos más, pero la esencia es la misma. Se pasan el verano juntos, en el mismo sitio, todos los días... Y se divierten, se les nota en la cara, no se aburren, día tras día, que si el parchís (con trampas incluidas, que jugué con ellos el otro día), que si el bádminton, que si el frisbie, que si el voley, las pulseras, la piscina... En fin, hoy he disfrutado de Moraira, más bien de sus recuerdos, probablemente los más felices de mi vida. Espero poder disfrutar algo este verano.. (y ojalá los venideros)

Quiero Moraira, Denia, navegar, bañarme en la playa y disfrutar. Quiero ser feliz. Soy feliz. Pero puedo serlo más. 

G.


Experiencias positivas del verano (PARTE VI) 


Ha llegado el momento de hablaros de ellos, de Candela, Adriana y Carlos, los dos últimos mellizos de 4 años y la mayor de 7 (creo). No es la primera vez que los nombro y tampoco será la última, pero hoy (ayer) es un día especial, hoy (ayer) han comido conmigo. Os cuento, esta mañana han llegado los 3 acompañados de su madre, cuando entran me alegran el día. Cande me ha dicho que se quedaban a comer en Bergamonte y los he tenido un montón de rato en la mesa del socorrista, que si pintando, que si pegando pegatinas, que si almorzando, que si jugando con unos bolis... Total, que cuando se han hecho las 2 de la tarde les he dicho que me tenía que ir a comer y que, como había fórmula 1, me quedaba en el bar. Se han ido corriendo a preguntarle a su madre si podían comer conmigo, y como a mí me da igual (en el fondo me encanta), pues he compartido mesa con estos tres enanos.
Y después de toda la historia, os cuento lo que me hacen sentir o en lo que me hacen pensar... 
Son geniales, ya lo he dicho, primero os hablaré de Candela, la mayor de los tres, la más encantadora. Es una niña súper buena, cuidadosa con todo, amable, agradecida... Total, un encanto (con ese nombre era de esperar). Siempre que pasa por mi lado, ya sea en el campus o por las tardes, me saluda con un: Guiiilleeee (así, alargando la i y la e) y con una encantadora sonrisa.
Ahora os hablaré de Carlos, un enano travieso, que todo el mundo dice que es muy arisco y que va a la suya a todas horas, pero en el fondo es casi el más cariñoso de los tres (pelea por el puesto con Candela). Cuando está cansado, se hace daño o simplemente cuando se acerca a mí, me abraza y se queda como 5 minutos recostado encima mía. Lo adoro. 
Y por último, Adriana. La más rebelde de los hermanos, pero la que más me gusta. Quizá sea por su pelo rubio casi blanco y sus ojazos azules, aunque creo que es por su forma de llevarme siempre la contraria y de hacerme rabiar. Me enloquece.

Con estos tres me paso horas y horas jugando, les lanzo al agua, les piso las manos para que no salgan de la piscina, les pongo los tatuajes de las bolsas de aperitivos, disuelvo peleas y curo cualquier herida o golpe que se den. Siempre que lo digo es con tono de broma, pero esta vez va más en serio que otra cosa, no me disgustaría para nada tener unos hijos como estos tres. Son geniales. Los mejores que e conocido este verano, sin duda. 

G.




Y hasta aquí el resumen de mi verano. Interminable verano. Espero que vosotros hayáis disfrutado más que yo.