Ha llegado el momento, el momento de decir adiós al 2012 y a todo lo que vino con él.
Antes que nada, aclarar que no pretendo herir a nadie con estas palabras. Creo que son necesarias, tanto para mí, como para quien tenga que sentirse aludido. He intentado hacer un resumen de muchas cosas, leyendo y releyendo entradas. El resultado, esto que ahora os escribo:
Te lo quise dar todo y te lo dí todo, nunca pedí demasiado a cambio (a mi parecer), sólo pedía que siguieras ahí, que no me ocultaras nada (sobre todo sentimientos), que no estuvieras en silencio. Porque quizá, esa manzana, pera o plátano, sólo necesitaba escuchar tu voz, saber que no habías abandonado la sombra que aquel árbol te daba...
No debiste responder en silencio, porque lo único que necesitaba era que rompieras ese silencio, que me dieras una mínima oportunidad, empecé luchando por recuperarte la primera vez que te perdí, después fui perdiendo la ilusión, pero seguía luchando aunque tú siempre me respondías lo mismo: No. Pese a todo, ALGO me decía que no te habías ido, que estabas ahí, que seguías siendo tú. Pero esa llama se iba alejando y, tus palabras por un lado, y tus silencios por otro, terminaron por volverme loco. Loco de remate. Ya no sabía si fuiste real, si sólo existías en mi cabeza.. y cuando te buscaba, no te encontraba. Ya no salía de caza, ya nunca más volví a beber sangre.
Necesitaba vivir, necesitaba salir de mi propia mentira, hacerte real. Pero nunca aparecías. Nunca.
Todo, TODO ha sido real y verdadero. No te autoconvenzas de lo contrario, porque SABES que te lo digo de verdad. DE VERDAD. Aunque realmente ya no sé si sirve, ya no sé si me crees...
"Sigo aquí", era lo mínimo que te pedía. Dos palabras. Dos míseras palabras (no te asustes, no era un "te quiero", nunca le pediría algo así a nadie). Incluso me habría conformado con menos, con dos simples símbolos. "dos puntos cierro corchete", ya me entiendes.
Tenía planes, millones de ideas, millones de historias que vivir. Millones de cosas que compartir... cosas que ahora cogen polvo en el último estante, esperando un cuadro gemelo que nunca le hará compañía. Bytes olvidados en un correo adjunto, que nunca tocarán un lienzo, que ya no cumplirán su cometido. Un mapa, una chincheta, un pelo. Lejos, muy lejos. Hojas de papel que cuelgan de la pared con letras de canciones escritas en otro idioma, estribillos ya inolvidables que se perderán en susurros sordos cuando regreses.
Y no te permito que pienses en venganza. No te permito que te convenzas de que fue un cuento. Ni que pienses que todo se esfumó de un día para otro. Todo tiene una historia, un camino, todo lleva su tiempo.
No era egoísta hacerme esperar, me merecía esperar, porque la recompensa eras TÚ, y eras lo único que existía en ese momento.
Lo sé, no fue la mejor forma de expresarme, pero esto me llegaba tan adentro, que no me pude contener. No me hablabas, no dabas señales de vida (por lo menos a mí), ya no preguntabas por ninguno de nosotros dos, era como si no existieras, además de estar físicamente lejos, mentalmente te había perdido. Te esfumaste.
Vuelvo a pedirte perdón y perdón y mil perdones más, aunque sé que no es suficiente, pero sólo puedo decir que lo siento sinceramente, lo siento de verdad. Por ti, por mí, por los dos.
La amistad, como tú dijiste, siempre quedará. Sabes cómo soy (como tú). Es algo que conseguiste y que nunca te negaré. Jamás. (pero dame tiempo y dátelo a ti también)
Nunca quise que me marearas. Sólo quería que me dijeras que estabas viva, no sólo en mi mente, y que yo estaba vivo para ti, no sólo en mis sueños. ¿Era mucho pedir?
No habrá películas de este libro, los capítulos vividos están escritos y jamás se borrarán. JAMÁS.
Y me parece mentira que esté leyendo el último capítulo de un libro que creí interminable. Un último capítulo que lleva escrita de tu puño y letra la palabra...
FIN
Creo que sobran las palabras cuando te digo que te mereces todo. Que te mereces el cielo y lo que haya más allá. Sé que tu sonrisa nunca se apagará y que embaucará millones de personas de este mundo y a más si encima brilla el doble. Sé feliz chinita, y sobre todo, sé libre.
Ahora soy yo el que te deja libre, imagina lo que siento, para volver a dejarte ir. Otra vez. Ninguno de los dos fue el malo en esta película. Recuérdalo.
Ahora me toca seguir adelante, no anclarme en momentos que no volverán, me toca crear momentos nuevos.
Adiós 2012, adiós. Hola 2013.