Según la RAE,
Pertenencia:
6. f. Hecho o circunstancia de formar parte de un conjunto, como una clase, un grupo, una comunidad, una institución, etc.
Y yo digo...
Cuando nacemos, se nos impone una familia. A la que pertenecemos. Puedes tener suerte o no, puede ser, en efecto, una buena familia, de la que te sientas orgulloso de pertenecer, o puede ser, también, que no tengas suerte y no sientas orgullo de pertenecer a tu familia. Pero, inevitablemente, quieras o no, perteneces a esa familia.
Cuando crecemos, vamos a la escuela, en la que nos asignan una clase. A la que pertenecemos. Tampoco eliges esa clase, ni a tu tutor, ni a los demás niños que comparten aula contigo, lo mismo pasa en el colegio, en el instituto, en la universidad... Otra vez, inevitablemente, quieras o no, perteneces a esa clase.
Seguimos creciendo, ahora ya trabajamos, por ejemplo, en una empresa. A la que, efectivamente, pertenecemos. Somos parte de ella, igual que todos sus integrantes, ya sean jefes, compañeros o incluso accionistas. Y tú, tampoco los eliges. Nos encontramos, de nuevo, queramos o no queramos, inevitablemente pertenecientes a ese grupo.
Ahora bien, durante cada una de esas etapas, hay una cosa que permanece. Tus amigos. A los que perteneces. El grupo de amigos, al contrario que los demás, lo eliges tú. Sentirte parte de algo o de alguien es algo extraordinario. Saber que cuentan contigo, que eres importante y que cada pieza del puzzle es imprescindible, no tiene precio. Es una alegría cada día, poder disfrutar de tu gente, la familia que tú has escogido, tu país, tu casa, tu hogar.. Porque allá donde estén tus amigos, no hace falta nada más.
Yo pertenezco a todos los grupos que he nombrado y bien orgulloso estoy de cada uno de ellos. Disfrutad de cada uno de ellos, apeovechad sus puntos fuertes y reforzad los débiles.
La felicidad se mide en momentos, y esos momentos te pertenecen.
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